El mercado bajista entra en su séptimo mes
El mercado cripto lleva ya siete meses en territorio bajista. La mayoría de los precios se mueven lateralmente y la paciencia de los inversores se está poniendo a prueba. Sin embargo, bajo la superficie están pasando más cosas de las que sugieren los gráficos de precios. Por ejemplo, los bancos, los gestores de activos y las empresas de criptomonedas siguen trabajando en la infraestructura financiera del mañana. En esta edición de Bitvavo Market News, analizamos la tensión entre un mercado que sigue bajando y un sector que, mientras tanto, continúa desarrollándose.
Actualización del mercado
Tras dos meses al alza, Bitcoin cerró mayo con una ligera caída del 2,9 %, situándose en los 63.100 €. El precio sigue estando muy por debajo de la media de 12 meses, que en el pasado ha servido como una buena línea divisoria entre los mercados alcistas y bajistas.
En el mercado bajista de 2018, el precio se mantuvo por debajo de esta media dominante durante diez meses, antes de que una ruptura al alza confirmara un nuevo mercado alcista. En los mercados bajistas de 2014 y 2022, el precio pasó más tiempo en territorio bajista, concretamente trece meses.
El mes de junio es el séptimo mes de este mercado bajista. Si este ciclo se desarrollara según la media, ya habríamos pasado la mitad. En el caso de un mercado bajista leve y corto, ya estaríamos cerca del final. Si fuera así, este mismo verano podríamos ver un cierre mensual por encima de la media dominante, que actualmente se sitúa en los 76.000 €.
Como en cualquier mercado bajista, ahora también hay tokens que se escapan del bache del mercado, a menudo por una razón lógica. Por ejemplo, HYPE se está beneficiando del interés en los futuros de acciones de cara a una salida a bolsa, con SpaceX como gran reclamo. Sin embargo, estas son las excepciones y la tendencia general sigue a la baja.
Destacado
Ethereum duda de sí mismo
¿Qué pasa si Ethereum tiene éxito, pero ETH no?
Esa es la incómoda pregunta que ha estado rondando sobre el ecosistema de Ethereum esta última semana. El detonante fue David Hoffman, una de las caras visibles de Bankless, quien compartió que había vendido sus ETH. Defendió su decisión con una paradoja: Ethereum es valioso, pero ETH no logra capturar ese valor de forma suficiente.
Esa distinción es importante. Ethereum es, sin duda, una de las redes más importantes en el mundo de las criptomonedas. Es la capa base para stablecoins, activos tokenizados, DeFi, redes de capa 2 y todo tipo de experimentos que incluso los actores financieros tradicionales están observando. La red genera valor.
La pregunta es: ¿dónde termina ese valor? ¿En manos de los holders de ETH? ¿En los emisores de stablecoins? ¿En fintechs como Square? ¿En JP Morgan, Fidelity u otras corporaciones que construyen sobre esta infraestructura?
Esa es la esencia de la duda de Hoffman. Ethereum puede convertirse en una especie de internet financiero: neutral, abierto, programable y siempre disponible. Pero internet en sí mismo tampoco fue necesariamente la mejor inversión. Los grandes ganadores fueron las empresas que construyeron sobre él.
Da la casualidad de que el fundador de Ethereum, Vitalik Buterin, también publicó una reflexión más o menos al mismo tiempo. Los pensamientos de Buterin giraban en torno a la fundación que respalda la red, la Ethereum Foundation. Su mensaje parece contradecir las esperanzas de Hoffman: la fundación debe ser más pequeña, más enfocada y más fiel a sus principios. No debe pretender hacerlo todo ni competir obsesivamente en escalabilidad. Al contrario, la fundación debe velar por aquellas características que no tienen detrás modelos de negocio tan directos.
Es precisamente en este punto donde los intereses divergen. Para Vitalik, Ethereum solo habrá tenido éxito si se convierte en una infraestructura pública y robusta. Para los inversores de ETH, eso no es suficiente; quieren saber si esa infraestructura también se traduce en una mayor demanda del propio ETH.
Vitalik sostiene que centrarse en lo que ahora es comercialmente interesante lleva a la mediocridad. En su opinión, Ethereum debe convertirse en la capa base neutral más creíble del mundo. Para lograrlo, hay cinco cualidades de la red que marcan el camino, a las que ha bautizado con el acrónimo CROPS: censorship resistance (resistencia a la censura), capture resistance (resistencia a la captura), openness (apertura), privacy (privacidad) y security (seguridad).
Si Ethereum demuestra que puede ser esa capa base, eso se reflejará de forma natural en el precio de ETH, según la idea de Vitalik. "Tengo el 90 % de mi patrimonio invertido ahí", dice Vitalik, predicando con el ejemplo. El mercado tendrá que determinar qué visión de Ethereum se acabará cumpliendo: si la de Hoffman o la de Vitalik.
Otras noticias
Hyperliquid es el niño prodigio de este mercado bajista. Según la gestora de activos Grayscale, la plataforma ya compite en la primera división del mundo financiero. El año pasado, Hyperliquid procesó casi 3 billones de dólares en volumen de trading, con lo que generó unos ingresos estimados de 800 millones de dólares. Grayscale destaca que la plataforma está superando sus orígenes: ahora también hay mercados de materias primas, acciones e incluso posiciones en empresas privadas. Su crecimiento futuro dependerá, en parte, de cómo evolucione la regulación estadounidense en torno a los derivados y las plataformas de negociación descentralizadas.
El pesimismo del mercado toca fondo. En mayo, el precio de Bitcoin repuntó un poco, casi hasta superar los 70.000 €. La esperanza que surgió en ese momento se vio frustrada en las últimas semanas por una caída del precio. El hecho de que otros mercados financieros se movieran precisamente hacia máximos históricos fue la guinda del pastel; pero de uno bastante amargo. Sobre este fondo de pesimismo surgen también las primeras y cautelosas perspectivas de un nuevo mercado alcista. "Probablemente se trate más de productos reales que de animal spirits", sostiene Tom Shaughnessy, fundador de Delphi Ventures.
Citi prevé que surja un mercado de tokenización de billones de dólares, con grandes nombres de Wall Street como protagonistas. Según el banco, la fase experimental ha terminado y Wall Street está empezando a integrar seriamente la tokenización en sus sistemas actuales. Entidades como el Nasdaq, la Bolsa de Nueva York (NYSE) y la DTCC ya trabajan en la infraestructura para acciones y bonos en cadena. Las stablecoins juegan un papel clave en este sentido, ya que permiten la liquidación inmediata de las transacciones. Para 2030, se espera que este mercado supere los 5 billones de dólares.
El director ejecutivo de JPMorgan, Jamie Dimon, se opone firmemente a algunos aspectos de la Clarity Act estadounidense. Sus críticas se dirigen principalmente al margen para las recompensas en torno a las stablecoins, que, según los bancos, pueden funcionar como un interés encubierto sobre los depósitos. De este modo, las empresas de criptomonedas competirían con los bancos sin cumplir las mismas reglas. No obstante, Dimon reconoce que la tecnología de cadena de bloques y las stablecoins son legítimas. El debate gira una vez más en torno a la supervisión, la protección del consumidor y el reparto de ingresos dentro del sistema financiero. Detrás de escena, se está trabajando intensamente para que el Senado apruebe la Clarity Act.
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